Resumen Parasha Shelaj Leja
“Envía por ti” | שְׁלַח לְךָ֣
Torah: Números 13:1 - 15:41
Haftarah: Josué 2:1-24
Brit Jadashah: Hebreos 3:7-4:11

Esta porción es de las más críticas de todas, pues de los eventos descritos en ella es que explicamos la demora de 40 años para tomar la tierra de la promesa. Gran parte de la porción se ocupa de hablar de los eventos de los doce informantes enviados a reconocerla: 1) los seleccionados para reconocer la tierra, 2) el retorno y reporte de los enviados, 3) la respuesta del pueblo ante tal reporte y, 4) las consecuencias de la rebelión.
Pese a que dos testigos hablaron con verdad al respecto de la bondad de la Tierra del Eterno y de la fortaleza que les daría para tomarla, fueron ignorados para recibir el testimonio falso de boca de los príncipes pesimistas y pusilánimes. Esto generó ira del Eterno de tal modo que decretó que toda la generación de adultos que salió de Egipto no entraría en la tierra para disfrutar del reposo. Serían los niños los que disfrutarían de la bendición de eretz Israel, así como los dos testigos de la verdad: Josué ben Nun y Caleb ben Jefone.
Los diez malos informantes recibieron el pago de su falso testimonio y el pueblo padeció la condena de cuarenta años errantes por el desierto para que toda esa primera generación caiga en el desierto.
Ante la noticia de la decisión del Eterno, el pueblo trató de compensar (bajo sus propias reglas ya que no consultaron ni al Eterno ni a Moshé, sencillamente se presentaron con la determinación) y enmendar su actitud al ir y subir contra de los amalecitas. Sin embargo la palabra del Eterno se mantuvo firme: no iré con ustedes y no los haré entrar, aquí yacerán sus huesos y sus hijos pequeños serán la generación que entrará a la tierra (En Deuteronomio veremos cómo el pacto es celebrado de nueva cuenta: un renovado pacto con una generación nueva).
Ante dos eventos de rebelión (subir obstinadamente contra los amalecitas y el que recogía leña en el día de reposo), el Eterno les recuerda las leyes de las ofrendas jatat y olá (por expiación y por holocausto) y les entregó uno de los mandamientos visibles que más caracteriza al pueblo de Elohim: los tzitziot (los flecos).
Por un lado el pueblo debía buscar el perdón de la manera que el Eterno ya había establecido, y es forzoso venir a los pies de Moshé y Aharón para ello. Por otro lado, el pueblo debe tener un recordatorio permanente de los mandamientos del Eterno para no volver a romperlos y así evitar la muerte. La rebelión voluntaria del pueblo contra el Eterno se traduce en muerte.