Beha'aloteja III (5782-5783)

 

13 “Pero el que está puro y no está de viaje, y deja de celebrar la Pascua, tal persona será excluida de su pueblo, porque no ofreció el sacrificio al SEÑOR a su debido tiempo. Tal persona cargará con su pecado.

Números 9:13 (RVA2015)

No hay pretexto para quien no lo hace. Lo único que muestra es que no tiene interés por el Señor.


     La celebración de Pesaj/Pascua es la que inicia el ciclo de celebraciones bíblicas. Esta fiesta es la más emblemática del pueblo del Señor ya que nos hace el recordatorio de como fue nuestra liberación del yugo pesado y cruento de la mano del Faraón de este mundo.

     ¿Por qué el mandamiento del Señor es celebrarlo por todas las generaciones? Porque esta tiene la función de refrescar año con año nuestro compromiso de seguir saliendo, de seguir caminando en el desierto cubierto por la nube y no volver al calor abrasador de Egipto y su pecado.

     El Señor ha sido muy sabio al darnos esta celebración. Tanto es así que el mismo Yeshúa les dijo a sus discípulos les dijo “He deseado tanto comer este Pesaj (esta pascua) con ustedes” (Lucas 22:15), previo a ser nuestro cordero de Pesaj por generaciones hasta su regreso. ¡Amén, regresa pronto Señor! 

Esa noche los fortaleció y los preparó. Esa noche oró por ellos, para que ese Pesaj fuera tan impactante como cuando nuestros padres salieron de Egipto. Ese día, el Señor Yeshúa completaría esa obra de libertad de sacar a Egipto de nuestrsa cabezas, para que si tapujos lo siguieramos como rebaños siguen al pastor. 


¡Que grandioso es saber que ahora vamos trás de Él!


    Pesaj es una celebración de libertad que es necesaria en el pueblo. La muerte del Señor Yeshúa no la quitó, ni la abolió, sino que vino a darle un sentido mayor y una esperenza suprema de que vamos caminando a la Eternidad para encontrarnos con el que será el conquistador final de las naciones y nos asentará en la tierra de la promesa para estar con Él siempre. ¡Amén, pronto en nuestros días!


     Sin embargo, muchos se toman la licencia de hacer a un lado esta celebración porque “ya no les aplica”. ¿Por qué no te aplica si a ti también te salvaron de Egipto y por medio de la sangre del cordero el juicio de muerte te ha sido pesaj(saltado) de tí? ¿Por qué hacerlo a un lado si tú mismo “comes” de la carne y sangre de Mashiaj/Mesías, es decir que lo que vives en la carne lo vives ahora en la fe del Hijo de Elohim/Dios? ¿Por qué eximirte de recordar año con año lo fantástico y sobrenatural que fue tu liberación del pecado y del juicio de muerte que merecías? 

     Debemos recordar que como pueblo, no importa de que origen de nacimiento eres, somos injertados al olivo: Israel (Romanos 11:13-24). Las ovejas son integradas al rebaño que YA TIENE el pastor como lo dijo Él mismo (Juan 10:16). Como parte de Israel debemos recordar en el tiempo que el Señor nos indica, porque ese es el mejor. Después de todo, solemos expresar: “Los tiempos del Señor son perfectos” y es porque creemos que es cierto.


     No hay pretexto para quien no lo hace. Lo único que muestra es que no tiene interés por el Señor. La liberación del yugo de Egipto, es decir, el precio de sangre que se pagó por nuestra vida no significa nada para quien decide hace caso omiso al Eterno en lo que instruyó. Esto es pisotear la sangre del Señor Yeshúa. La libertad se celebra y se recuerda y se trae a la memoria cual aniversario de este evento tan maravilloso. Pero no hacerlo es pensar que “mi esposo” y su esfuerzo no son tan valiosos como lo que yo pienso y entiendo.


     Debemos volver el rostro al Señor y recordar esa gran libertad y esa gran misericordia de nosotros. Y pese a que podemos recordarlo todos los días (el pretexto de cualquiera), hacerlo de esta manera como el Señor lo estipuló avivará nuestros corazones de una manera especial. Volvamos al Señor, volvamos a su palabra y dejemos de oír los mandamientos de hombres expresados en teologías y ordenanzas que nos privan de vivir al máximo nuestra relación con el Eterno.


“Hoy Estamos un día más Cerca del Regreso de Nuestro Amado Señor Yeshúa"


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