Kedoshim V (5782-5783)

 

“Di también a los hijos de Israel que cualquier persona de los hijos de Israel, o de los extranjeros que residen en medio de Israel, que ofrezca alguno de sus descendientes a Moloc, morirá irremisiblemente. El pueblo de la tierra lo apedreará. Yo mostraré mi ira contra tal persona y la excluiré de entre su pueblo, porque ofreció alguno de sus descendientes a Moloc, contaminando mi santuario y profanando mi santo nombre. Si el pueblo de la tierra cierra sus ojos ante la persona que ofreció alguno de sus descendientes a Moloc, a fin de no hacerlo morir, yo mostraré mi ira contra esa persona y contra su familia, y la excluiré de entre su pueblo, junto con todos los que se prostituyeron en pos de ella prostituyéndose con Moloc.


Levítico 20:2-5 (RVA2015)

Pero y finalmente, el pueblo perece por falta de conocimiento. Y las generaciones se vuelven más débiles contra el enemigo y ceden la autoridad de sus vidas a él


El culto al molec (hebreo de moloc) es uno de los más atrocez en la historia. Básicamente es matar a un bebé quemado en el fuego. Las estatuas al molec era espantosas y sobre todo el culto. Por un lado el bebé era puesto en los brazos del molec, donde con un mecanismo la estatua lo metia en "sus entrañas" que estaban caliente al rojo vivo. ¡Era quemado vivo! Durante el culto a este ídolo la gente tocaba fanfarrias fuertes para acallar los llantos de dolor del bebé, hasta que su voz poco a poco se extinguía. Las festividades eran alegres para acallar no solo los gritos del infante, sino para acallar la conciencia y convencer a los "ofrendantes" que era por una causa buena y debían regocijarse. Los músicos y sacerdotes del molec convencían a cada ofrendante que era algo bueno y recibirían una retribución agradable de esta ofrenda.


La realidad es que el enemigo de nuestras almas busca la manera de hacernos disminuir. Así como Faraón mando a matar a los pequeños, así como Herodes mandó matar a los niños menores de 3 años, el Enemigo hace lo mismo con nuestros hijos, convenciendo a padres idiotas y lejos de la escritura que es lo mejor. No busca sino menguar nuestras fuerzas como pueblo y hacernos olvidar nuestra labor; puesto que la labor más grande que tiene un padre es vivir cabalmente y enseñar con integridad, ética y moralidad la Torah del Señor. Esto para lograr que los hijos de la siguiente generación sean justos del pueblo del Señor. El culto al molec es la mayor barbarie que la humanidad haya sufrido. Pero lo peor es que el pueblo del Señor lo acepte y lo haga.


Hoy, el culto al molec esta disfrazado del lema: "mi cuerpo, mi decisión", donde a la mujer se le da carta abierta para asesinar a su hijo directo del vientre. La mujer se dejó envilecer por satanás y ella misma le ha puesto el cuchillo al cuello de sus propios hijos. Pero no solo esto: el que practica el onanismo (masturbarse) rinde culto al molec puesto qué aunque todavía no se conciben, el hombre asesina a su serah/semilla y ellos nunca llegarán a ser concebidos.

Y los sacerdotes del molec y sus músicos (medios de comunicación, pesudocientíficos y políticos) nos quieren convencer que es bueno y que es para un bien mayor. Pero nada más falto de verdad que esto.

El gentil si lo hace es, hasta cierto, punto entendible que lo haga pues sin el Señor Dios vivo y poderoso ellos no tienen dirección. Y lo único que tienen y a lo que se entregaron son a demonios. Pero ¿y el pueblo del Eterno? ¿Cuántas señoritas del pueblo apoyan esto? No porque fueron violadas o fueron situación de abuso, sino porque quieren vivir su sexualidad de manera no decorosa delante del Señor y a la vez no quieren las consecuencias que estas representan. Quieren botar a sus hijos como quien bota una lata de refresco en la basura.

¿Cuantos hombres por no buscar al Señor y luchar contra su propio pecado para arrojarlo de ellos se entregan a su lascivia no solamente atentando contra su propio cuerpo sino arrastrando a las señoritas del pueblo a su propia lascivia y luego las dejan olvidadas creyendo que puede huir de sus responsabilidades? Es cobarde un hombre que, al cometer tal acto de deshonra en el cuerpo de una hija de Israel, una hija del pueblo del Eterno, huya y se desentienda. Para ambos, la muerte les es preparada.

Pero y finalmente, el pueblo perece por falta de conocimiento. Y las generaciones se vuelven más débiles contra el enemigo y ceden la autoridad de sus vidas a él. El pueblo que sigue extraviado de la Torah perecerá pronto. Sus hijos e hijas se volverán contra sus padres y la ruina será inminente. De entre el pueblo, quien decide ignorar al Señor merece la muerte pues al ignorar al Señor voluntariamente ha decidido por el camino de muerte.


Hoy es tiempo de despertar pueblo del Eterno, olvidar las falacias que el enemigo ha introducido al pueblo como alimento de vida y volver al alimento que fortalece nuestras almas: La Torah del Señor. Debemos volver a ella para encontrar al Pan de Vida: Yeshúa el Mesías. Debemos volver a la Torah para ver el camino que el Maestro nos enseñó y caminar por él. Dejemos de tonterías de simpatizar con el mundo y volvamos los ojos al Señor. La gracia nos fue dada no como un pretexto para tomar de la Palabra de Vida lo que nos acomoda o nos conviene y para hacer lo que siempre hemos hecho, "redimiendo" nuestras viejas costumbres. La gracia nos fue dada para tener la oportunidad de hacer lo correcto a los ojos del Eterno, la oportunidad de cumplir con su Torah de manera legítima. Despertemos pueblo del Señor o seremos cortados del reposo Eterno.


"Hoy estamos un día más Cerca del Regreso de Nuestro Amado Señor Yeshúa/Jesús"


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