Kedoshim II (5782-5783)
15 “‘No harás injusticia en el juicio. No favorecerás al pobre ni tratarás con deferencia al poderoso. Juzgarás a tu prójimo con justicia.
16 “‘No andarás calumniando en medio de tu pueblo.
“‘No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo, el SEÑOR. 17 “‘No aborrecerás en tu corazón a tu hermano. Ciertamente amonestarás a tu prójimo, para que no cargues con pecado a causa de él. 18 “‘No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Más bien, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, el SEÑOR.
19 “‘Guardarán mis estatutos.
Levítico 19:15-19a (RVA2015)

Una de las cosas más importantes para el Eterno es que se vea reflejado en su pueblo esa armonía y ese compañerismo. No el momentáneo dentro del tiempo de servicio al Señor. Sino en cada instante de nuestra vida. La armonía se da con dos cosas importantes: Amor y justicia. El Amor y la Justicia son dos conceptos que van de la mano si queremos reflejar el verdadero carácter del Señor. La Torah nos indica que el Señor es amoroso en todo sentido, pero también en justo en retribución; primeramente con nosotros como su pueblo y luego con el resto de las naciones.
Cuando al Señor Yeshúa le preguntan sobre el "mayor de los mandamientos", no le estaban preguntando cuál mandamiento reemplazaba a todos, sino de que mandamiento se desprende la Torah y los profetas. El Señor Yeshúa contestó lo que todo judío y buen creyente debe prácticar: "Shema Yisrael, Yehovah eloheinu Yehovah ejad, ve ahabta et Yehovah eloheja, vejol lebabeja ubjol nafsheja, ubjol meodeja..." La máxima de todo el pueblo del Eterno es esto:
- El Señor nuestro Dios, el Señor es Uno (No de único, el concepto Ejad nos lleva a entender la relación Padre e Hijo).
- Amarás al Señor tu Dios: de todo corazón, con tu alma y tu "muches" (todo cuanto posees; por eso el Señor YEshúa dice en otra parte: el que no deje padre o madre, esposa y posesiones [meod])
Amar al Eterno es saber que Mashiaj y el Padre son uno solo y que todo mi ser se debe a Él así como todo lo entrega por mí. Así mismo, el Señor cita está parte de la Torah (Levítico 19) diciendo "Veahabta lereaja kamojah", es decir, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Es importante ver esto: el Señor Yeshúa, con base a su misma Torah dice: Si amas al Señor, amas a tu prójimo. Si tu no amas a tu prójimo, es porque no amas a Dios.
Hace algún tiempo un cantante afirmó que debemos amarnos a nosotros mismo, al prójimo y luego a Dios. Que ese es el orden correcto apra hacerlo bien. Pero las palabras del Señor Yeshúa son claras: Ama al Señor tu Dios. ¿Por qué este orden? Primero recuerda: Él te sacó de Egipto de casa de servidumbre. El te mostró amor primero, se recíproco con Él. Además su Amor te hace ver el gran potencial que tienes y el gran valor que el te da como su pueblo. Por eso aprendes a amarte a ti mismo, porque ves lo que Dios ve en tí. Y si logras eso, podrás ver en tus hermanos lo que el Eterno ve en ellos y pordrás amarlos como el Padre te ama a tí.
Esto es lo complicado porque hemos crecido y desarrollado en una sociedad que nos hace ver nuestro amor y valor en la cantidad de likes y vistas por hora o día en nuestras redes sociales. Somos esclavos de las modas, de las estadísticas y de la opinión de gente que ni me conoce pero se atreve a echar por tierra lo que el Señor ve en mí. Y buscamos la aprovación de gente idiota (que se portan como niños de 3 años), que no conoce del Señor que abre la boca para vomitar estupideces contrarias a la Torah y al Señor Yeshúa. Y tal parece que eso es lo que vale. La "toxicidad" que nos hacen ver en nuestros hermanos, familia, amigos y congregación parece opacar el mandamiento directo del Señor: Reconciliate con tu hermano, hagan las paces, únanse y crezcan juntos. La situación actual del pueblo ante el Señor es: los mandatos del Señor son algo que no debemos perseguir, son aborrecibles y son opresores; pero desea, anhela y persigue los valores absurdo del mundo que no tienen nada de relación con el Eterno porque el mundo esta vacío. El pueblo está más confiando en hombres, líderes políticos de que ellos van a cambiar nuestra vida y nos van a dar bienestar.
Es tiempo de despertar a la realidad y vernos como el Eterno nos ve y portarnos como lo que somos: pueblo del Eterno. Es tiempo de dejar de lado nuestra vieja levadura de doctrinas de hombre y la basura del mundo, de sus conceptos y sus filosofías para adoptar el conocimiento pleno del Reino que está por venir. Es tiempo de dejar de ser bufones ante las naciones con nuestras pelas absurdas y ser embajadores del Reino Eterno y del Rey de reyes y Señor de Señores y Dios de dioses. ¿Realmente quieres mostrar tu fidelidad al Señor que te rescató de casa de servidumbre? Pues entonces obedece sus mandamientos y comienza con aquello que no te apetece pero que demanda de nosotros: Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Dejemos de criticar, de pelear, de crear muros altos contra los de nuestra propia casa, dejemos de poner padres contra los hijos e hijos contra los padres. Dejemos de dividir las congregaciones en bandos. Dejemos de rechazar la Torah del Señor. Seamos obedientes y dejemos que la Palabra viva y Eficaz cambie nuestra mente.
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