Emor IV (5782-5783)

 

El SEÑOR habló a Moisés diciendo: 2 “Habla a los hijos de Israel y diles que las fiestas solemnes del SEÑOR, mis fiestas solemnes que proclamarán como asambleas sagradas, son estas: 3 “Seis días se trabajará, pero el séptimo día será sábado de reposo, y habrá una asamblea sagrada. Ningún trabajo harán; es el sábado consagrado al SEÑOR, dondequiera que habiten.

 

Levítico 23:1-3 (RVA2015)

 

Un pueblo que ama al Eterno, un pueblo cuya confianza y fe está en Yeshúa no olvida darle su lugar a aquello que el mismo santifico y bendijo por causa de nosotros.


    Las celebraciones o convocaciones son muy especiales ante el Señor. Básicamente son citas que el Eterno tiene con el pueblo, donde va a darle una porción especial de su voluntad y de reposo. Levítico 23 es conocido por mostrar los detalles mayores de los “moedim” (convocaciones). Todos estos se encabezan con un “moed” semanal: Shabat.

 

    Desde Génesis 2, el Eterno le dio un trato muy especial a Shabat. Es un día donde descanso, y es un día santo y bendecido por Él. ¿Por qué tanto énfasis del Señor por shabat? La verdad es que el hombre, cuando está en Egipto se vuelve en un burro de carga: trabaja 24x7x365.

El pecado hace del hombre presa no solo de sus pasiones, sino que lo mantiene ocupado para alejarlo de Dios. Así no hay descanso (no hay paz para el impío Isaías 48:22, 57: 20-21), y su alma es reducida a total agonía, amargura y tristeza.

    Podemos notar esto en Adán y Java (Eva), quienes con tristeza y amargura abandonaron el Edén con la promesa de volver. En un sentido, Shabat es disfrutar por un día del Edén. Esto es, disfrutar de lo mejor que Adán y Java tenían: la presencia del Señor, la cita con Él.

 

    Los moedim tienen algo muy especial que enseñarnos acerca del corazón del Eterno y acerca de Mashiaj. Shabat es el “moed” base que nos habla de la importancia de venir al Señor en cada convocación para recibir esa porción especial. Es por eso que como creyentes debemos guardar el shabat para el Señor.

    Shabat no es una mera norma de alguna denominación (que por cierto los “sabatistas” tienen doctrinas contrarias a la Escritura, solo debemos fijarnos en las enseñanzas de Elena G. de White para darnos cuenta), sino todo un concepto de vida que nos lleva a apartarnos de todo para buscar el tiempo con Él. Incluso, el mejor tiempo de familia que podemos pasar es aquel que se invierte en shabat con el Señor, instruyendo a los hijos en el camino del Eterno.

    El Señor Yeshúa dijo que es el Señor del Shabat, es decir no que estuviera cancelando el shabat solo por eso, sino que estaba enseñando al pueblo que Shabat se trata de encontrarse con Él y aprender lo que es misericordia y justicia. En ocasiones las normas nos enseñan a llevar una careta de piedad y justicia. Pero Yeshúa lo que hizo es que el pueblo veamos que Shabat no es una restricción, sino una bendición.

 

¿Por qué shabat es tan opresivo para algunos? A lo largo de la historia, el temor que infundo Roma en el corazón de los creyentes le convenció de que shabat es malo y parte de un sistema viejo que solo quitaba la libertad. La realidad es que Roma lo que hizo fue incentivar que el pueblo hiciera lo que mejor le parecía. La reforma protestante hizo lo suyo a un nivel peor: detestar toda cosa que huela a “judío”. En pocas palabras, les enseñaron a los creyentes a odiarse a sí mismos, puesto que en Yeshúa somos llamados Israel no solo espiritualmente, sino físicamente hablando.

    Shabat no nos limita, no nos oprime, no es un concepto viejo, es un santuario en el tiempo pasar tiempo con el Señor y aprender de nuestra identidad alejándonos del pecado y aprendiendo a profundidad de nuestra redención.

 

    Si amamos al Eterno y deseamos honrar la obra de nuestro Amado Señor Yeshúa, pongamos por obra lo que nos dejó por hacer. El día del Señor no se define por una inferencia o por la “idea novedosas” de algún teólogo reformista o romano. El Día del Señor es definido por lo dicho por el Eterno para que su pueblo se mantenga santo y a salvo de lo que el mundo quiere hacernos.

 

Prueba al Señor y búscale en shabat. Entendiendo que ese día no se trata de lo que te llena, te gusta o esperas; sino de encontrarnos con lo que el Señor va a llenarnos y aquello que necesitamos para tomar nuevos bríos y seguir adelante hasta encontrarnos con Él cara a cara.

Un pueblo que ama al Eterno, un pueblo cuya confianza y fe está en Yeshúa no olvida darle su lugar a aquello que el mismo santifico y bendijo por causa de nosotros.

 

“Hoy estamos un día más Cerca del Regreso de Nuestro Amado Señor Yeshúa/Jesús”


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