Behar IV (5782-5783)

 

  25 Si tu hermano se empobrece y vende algo de su posesión, vendrá su pariente más cercano y rescatará lo que su hermano haya vendido.

Levítico 25:25 (RVA2015)


     A lo largo de nuestra existencia, nos hemos dedicado a buscar el bienestar, la abundancia y la prosperidad. Estos no son malos, de hecho es una tendencia natural buscar el bienestar y la holgura económica. En ocasiones el problema no es buscar el éxito económico, sino las medidas que aún tomamos para llegar a él.


     Debemos aclarar que para la Torah, el tener éxito no es malo. De hecho el Señor promete prosperidad a su pueblo. “Prestar a los demás pero no pedir prestado” es una de las bendiciones enmarcadas en la Torah. Sin embargo el problema es que no buscamos esa riqueza bajo los parámetros del Eterno y con los propósitos correctos.


     En Egipto, Israel nos vendimos a nuestros acreedores ya que no teníamos para subsistir. Nos volvimos esclavos y comenzamos a vender nuestra vitalidad a Egipto para lograr ya no el éxito en las finanzas, sino sobrevivir al día a día. La heredad Eterna se ve ahora muy lejos y el tener al menos un “ahorrito” se comienza a desvanecer en la agitación de nuestros días de trabajo y ansiedad diarios. Vendimos de nosotros todo por unas migajas de pan.

     Sin embargo un día, se presentó el Señor Yeshúa, como pariente cercano y con su sangre saldó nuestra deuda y nos sacó de la esclavitud para llevarnos al Sinaí. Allí nos preparó como buenos administradores de los bienes del reino y nos mando de viaje hacia la tierra de la heredad. 


     El día de hoy, muchas personas tienen vendida su voluntad al diablo y a todas las cosas que nos mantienen en ansiedad. La desesperación y el desánimo se apoderan de nosotros con toda la serie de eventos desafortunados que faraón nos hace vivir día a día. Todo porque nos hizo creer que sin él no lograríamos sobrevivir ni una hora fuera de Egipto. 

     Sin embargo, Yeshúa se presenta ante nosotros para liberarnos de ese pensamiento y más aún para recuperar para nosotros esa parte de la heredad que por desesperación, por ignorancia o por ansiedad le entregamos al enemigo de nuestras almas. Él se vuelve ese pariente cercano que salda la deuda y nos hace recuperar nuestra porción en la Eternidad (porque fuimos predestinados para salvación, pero nosotros decidimos si venir a ese llamado de salvación). Él se hace llamar nuestro Hermano Mayor y nos da una porción de su heredad. Entonces, libres y con nuestra porción de la Eternidad asegurada, nos pide que hagamos como Él: obedientes a las Instrucciones/Torah de su Padre (ahora nuestro Padre), mientras sigue recobrando las heredades de muchos otros llamados a ser pueblo, para completar el número de todos nosotros y llegar al momento en que el Padre ordene que se junten a todos los hijos y que Él, Yeshúa, venga a darnos para siempre nuestra porción en la heredad Eterna a lado de Él.


     A veces nuestras aspiraciones, sueños y deseos no son malas, pero sí recurrimos a medidas para alcanzarlas, que sin saberlo nos están conduciendo a ser esclavizados por el enemigo, destruyendo la integridad de nuestras familias en el proceso (tal es el caso del hijo que vuelve en Lucas 15, donde al irse, hiere la estabilidad del hogar). Esposo(a), hijos(as), hermanos en la fe y amigos sufren el colapso de la ansiedad de alcanzar el “sueño americano”, es decir, de la prosperidad y la plenitud.

     Antes de continuar con esas aspiraciones de éxito, de bendición, de metas, vengamos a nuestro pariente cercano, a Yeshúa quien nos redimió de la muerte y de perder nuestra herencia para siempre, y pongamos nuestra causa en sus manos. Él será justo y nos guiará por la senda correcta no solo para lograr la prosperidad económica, emocional y profesional, sino para lograr alcanzar el mayor bien de todos: La plenitud espiritual de poder obedecer y ser como Él. No dejemos que la ansiedad, la desesperación y los deseos de superación nos cieguen y lleguemos a vender nuestra voluntad al faraón para alcanzarlo fácilmente. 


“Hoy estamos un día más cerca del Regreso de Nuestro Amado Señor Yeshúa”



Comentarios