Kedoshim VI (5782-5783)
8 Guarden y practiquen mis estatutos. Yo, el SEÑOR, que los santifico. [...]
22 “Guarden, pues, todos mis estatutos y todos mis decretos, y pónganlos por obra. Así no los vomitará la tierra a la cual yo los llevo para que habiten en ella.
Levítico 20:8,22 (RVA2015)

Cómo ya lo hemos mencionado, el culto a los ídolos siempre va a acompañado de actos sexuales impuros. Esta sección de Levítico nos habla y nos recuerda los actos sexuales impuros y las consecuencias ante el Eterno. Estos actos se siguen dando el día de hoy en medio del pueblo. Todo porque el sexo es un tabú del cual nadie está dispuesto a hablar.
Pero, en la opinión del autor, no es tanto porque sea un tema que de miedo o vergüenza. No es tanto por el pudor, sino por la falta de autoridad en el Tema.
Esta generación se caracteriza por unos pocos que han guardado su integridad íntima para el matrimonio. La mayoría ha caído en la desgracia de la masturbación, de la pornografía, de la promiscuidad, de la fornicación y algunos, tristemente, de la homosexualidad. Y aún hay del pueblo quienes cayeron o caen en el adulterio. Al ver este panorama, muchos se sienten descalificados de poder tocar el tema. Como aquel joven al cual le pidieron que diera un tema de noviazgo cristiano y lo tuvo que rechazar porque, dijo, "no estoy en la posición de hablarles de ellos", pues él tenía una relación impura con una no creyente. La situación sexual ha aporreado tanto al pueblo de Eterno que en ese rubro no nos sentimos capacitados o con la autoridad de hablar y advertir del tema.
Las generaciones nuevas siempre cuestionan a las anteriores y les espetan dicha situación para poderse salir con la suya y dar rienda suelta a sus caprichos. Y los nuevos del pueblo se siguen perdiendo dentro de la lascivia y la inmoralidad.
De igual forma los que se han guardado en su integridad verán en sí mismos que no hay tanta autoridad en hablar de estos temas y constantemente son juzgados como mojigatos o como cobardes que no se atrevieron a tomar de la vida lo que anhelaban. Si bien en la vida de ellos no tienen esa falta de autoridad, la que tienen se debilita por una razón. Falta de guardar los estatutos del Señor.
En esta época, tanto el uno como el otro (los que no se guardaron como los que sí) viven en una paradoja espiritual: la gracia. No que la gracia en sí misma es una paradoja, sino que los teólogos han hecho de la gracia un concepto de misericordia pero a la vez un arma de doble filo. Al no entender la gracia del Eterno, esta se ha vuelto el pretexto ideal para hacer todo lo que me plazca porque ya no hay nada que me condena. Esto produce que el pueblo se vea forzado a defender una fe con argumentos "obsoletos" bajo este sistema de pensamiento. Como la Ley del Señor ya no es vigente, entonces el pecado ya no es señalado como pecado y por lo tanto soy libre de hacer, pensar, comer, vestir y amar como me place.
Las generaciones han peleado la batalla de enseñar la sana doctrina con armaduras incompletas y sin todo el arsenal que el Señor nos ofrece en su Palabra. La enseñanza pierde fuerza por transmitir la "Gracia" de manera incorrecta y blandir la Escritura de manera deficiente.
La gracia del Señor es ese don de oportunidad para ser libres y vivir como libres. Es la misericordia de Dios para con su pueblo de salir de esclavitud de sus pasiones desenfrenada y vivir dignamente. Pasar de ser animales a hombres y mujeres del pueblo del Señor. Por la gracia es que llegamos a la salvación y por la gracia es que llegamos a la Ley del Señor. Por la gracia nuestras almas tienen seguridad de vida Eterna y por la gracia conocemos la voluntad del Señor en sus Leyes, Estatutos, mandamientos y ordenanzas para saber el rumbo correcto que Yeshúa nos marcó a la tierra de la Promesa.
La gracia ha sido enseñada con el mal mensaje de que sirve para que hagamos nuestros más profundos deseos y no vernos limitados. PERO la verdad es que la Gracia es el regalo, es la oportunidad para entrar a una vida de santidad donde el espíritu domina a la carne para encaminarla a Yeshúa y al Padre. Y esto lo aprendemos cuando seguimos los Estatutos del Señor y fielmente aprendemos de ellos para hacer. Las obras de la Torah no fueron dadas para salvación, sino para guiarnos en el camino de la salvación, la justicia y la santidad. La Torah nos habla del Redentor y del camino que Él tiene para nosotros. Al conocerlas y vivirlas como Él lo demanda de nosotros encontraremos la autoridad para hablar de este tema que el día de hoy esta matando al pueblo del Señor.
Debemos creer que el Señor nos ha restaurado, debemos creer que el Señor nos ha dado la autoridad. Y si no estamos viviendo de acuerdo a sus mandatos, es hora de hacerlo. Para tener la fuerza completa y la autoridad del Santo Espírtu para ejercer con dignidad la enseñanza de su palabra y rescatar a otros de su necedad. Trabajar la pureza de su pueblo e instruir a los más jóvenes sobre este arduo camino. Pero sobre todo, para vivir en plenitud y con valor la libertad de ser pueblo de Dios.
"Hoy estamos un día más Cerca del Regreso de Nuestro Amado Señor Yeshúa/Jesús"
Roeh Ot'niel ben Abraham (Otoniel Josafat Rojas Chávez)
Comentarios
Publicar un comentario