Ajarei mot II (5782-5783)

 

20 “Cuando haya acabado de hacer expiación por el santuario, por el tabernáculo de reunión y por el altar, hará acercar el macho cabrío vivo. 21 Aarón pondrá sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades, las rebeliones y los pecados de los hijos de Israel, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío. Luego lo enviará al desierto por medio de un hombre designado para ello. 22 Aquel macho cabrío llevará sobre sí, a una tierra inhabitada, todas las iniquidades de ellos. El hombre encargado dejará ir el macho cabrío por el desierto.


Levítico 16:20-22 (RVA2015)

Fuimos rescatados para cambiar y perfeccionar nuestro caracter, nuestro pensar, nuestras emociones, nuestra vida.


Se nos ha enseñado mucho que somos pecadores. Y esta idea condiciona la mente de las personas a que, por más que intente vivir conforme el Señor espera de nosotros, ningún esfuerzo basta pues sigue siendo pecador. La santidad por lo tanto es un concepto muy difícil de concretar. Se asemeja a la enseñanza de los alcohólicos anónimos o los que están en centros de rehabilitación por drogas. A estas personas siempre se les enseña que seguirán siendo alcohólicos o drogadictos (según sea el caso) y por lo tanto están marcados de por vida a nunca ser dignos de confianza y siempre propensos a volver a la inmunidicia de donde fueron sacados.

Una persona así lucha por mantenerse sobrio y sin consumir ninguna sustancia pero tarde que temprano caerá en la tentación puesto que no se le tiene confianza en nada y no se espera mucho de la persona. ¿Quién en su sano juicio querría esforzarse cuando no se le tiene fe? Nadie. Lo mismo pasa con las congregaciones hoy. Decir que somos pecadores es decir que no importa cuando obedezcamos a Dios, siempre caeremos en pecado. Esto es absurdo.


En este pasaje el Señor nos enseña que el pecado lo perdona y lo aleja de delante de sí. Si bien es cierto que estamos expuestos al mundo y corremos el riesgo de equivocarnos, no quiere decir que nuestra forma de vida sea la del pecado. El sacrificio del Señor Yeshúa/Jesús tiene la intensión de limpiarnos del mismo, sabernos que somos "nuevas criaturas" y por lo tanto el pecado ya no domina en nosotros. Ya no nos controla, y aunque nos llame yo no respondo a su voz. Eso es vivir en santidad, eso es ser santo y perfecto: que aunque el enemigo te trate de embelesar y encadenar tu sabes elegir siempre al Eterno Dios de Israel y a su enviado, Yeshúa el Mesías.

¿Tendrá algún sentido decir qué "el que está en Mesías/Mashiaj/Cristo nuevas criaturas es" (2 Corintios 5:17), decir que "ahora Mesías/Mashiaj/Cristo vive en mi y lo que vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios..." (Galatas 2:20) y a la ves decir que sigo siendo un vil pecador sin nada bueno en mi? No lo tiene en absoluto. Si estoy en Mesías, estoy juntamente crucificado con Él y sé que el pecado no es mi vida. Ahora vivo y actuo, y hablo y pienso y visto y como según el Señor ordena y por tal razón produzco frutos dignos de arrepentimiento (es decir, que de verdad dignifican quien es mi Señor quien me rescata y salva) y por eso tengo mucho que ofrecerle porque he generado obras de acuerdo a la fe que vivo en Él (Santiago 2).


Por causa de la desobediencia y la renuencia y necedad a la Torah del Señor, a su instrucción de santidad es que no podemos alcanzar la estatura del varón perfecto, nuestro Amado Señor Yeshúa. La gente prefiere vivir en ese pesimismo derrotista pensando que autoflagelandose en comiseración y lastima personal algún día el Señor le otrogará el visto bueno. El creyente de hoy vive como el romano de siempre, con la diferencia que su derrotismo es en el nombre de Jesús y no de Maria. La falta de obediencia hace que el creyente viva creyendo que siempre es pecador y que por lo tanto es una ley que debe pecar aún en contra de su voluntad. La ley del pecado es la ley de la carne que está en los miembros de un hombre o mujer que más por esforzarse por amar al Señor o obedecer y tener domino propio, prefiere entregarse a la mediocridad espiritual y decir: "pues así soy, y el Señor me transformará si em quiere usar"... CLARO QUE QUIERE USARTE, pero tu también debes obedecer a sus palabras.

Josué recibió dos indicaciones: 1) NO TE APARTES DE ESTE LIBRO DE LA LEY QUE LE DI A MOSHÉ MI SIERVO, MEDITARÁS EN ÉL DE DÍA Y DE NOCHE (Salmo 1 lo refuerza que un justo del pueblo hace esto) y, 2) TE MANDO QUE TE ESFUERCES Y SEAS VALIENTE, haz obras de fe, has obras de justicia que hablen de quien es tu SEÑOR. No fuimos rescatados para vivir cómodos y sentados esperando las bendiciones rascándonos el ombligo. Fuimos rescatados para cambiar y perfeccionar nuestro caracter, nuestro pensar, nuestras emociones, nuestra vida.


Si realmente le crees a Dios y a su santo Mesías, nuestro Señor y Salvador y Elohim/Dios vivo Yeshúa, entonces es necesario que te esfuerces y los muestres. Ser creyente significa caminar en el desierto, esforzandonos por conquistar a todo opositor hasta llegar a la tierra de la heredad. Portémonos como gente salva y perdonada y santa y justa y obedezcamos a la Palabra del Eterno en su Torah, en sus profetas, en sus salmos, en las Palabras del Señor Yeshúa y las de sus apóstoles. Una persona perdonanda es agradecida y es movida a complacer a aquel que le concedió el perdón y una nueva vida.


"Hoy estamos un día más cerca del Regreso de Nuestro Amado Señor Yeshúa/Jesús"


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