Vayikra' I (5782-5783)

Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová. Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya [...] 10 Si su ofrenda para holocausto fuere del rebaño, de las ovejas o de las cabras, macho sin defecto lo ofrecerá. 11 Y lo degollará al lado norte del altar delante de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor. 12 Lo dividirá en sus piezas, con su cabeza y la grosura de los intestinos; y el sacerdote las acomodará sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar; 13 y lavará las entrañas y las piernas con agua; y el sacerdote lo ofrecerá todo, y lo hará arder sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová. 

Levítico 1:3-4,10-13 (RVA2015)


Ya no hay un pueblo perdonado y que vive sin defecto en su vida. Al contrario, parece que todos los defectos que honra el mundo son su meta.


La última porción del libro Shemot/Éxodo nos dejó con una paradoja muy grande: La presencia del SEÑOR en el tabernáculo del testimonio llenado de manera tal que nadie puede acercarse y entrar en él. La presencia del SEÑOR es abrumadora, ¿cómo nos vamos a lograr a acercar a Él si no podemos acercarnos a la su tienda? Parecería que el SEÑOR sigue estando lejano para nosotros. Aún manifestandose en la tierra parece inalcanzable. Sin embargo el Señor estaba por introducir un elemento más en este plan de redención que abriría la entrada el pueblo a la casa del ETERNO: Los sacrificios. Los sacrificios no salvaban a nadie, sino eran el pago por los errores ahora que eran salvos. Los sacrificios son el medio por el cual las deudas contra el SEÑOR son saldadas.


Pero no era sencillamente matar un animal y quemarlo. El sacrificio implica un cambio de corazón, un cambio de rumbo, un cambio de mentalidad y un compromiso de mantenerse y luchar por no desviarse del camino correcto. Solo después puede darse el sacrificio. De los 5 que la Torah menciona, solo 2 son por pecados. Y uno es por errores, es decir, el haber pecado cuando una situación se nos sale de las manos. El sacrificio era quien cargaba la culpa (por eso se ponía la mano encima). El sacrificio moría en lugar de la persona. Al ser perdonado "porque la paga del pecado" se dio, entonces la persona viene a estar en numeros negros con el Señor respecto a las ofensas.

El sacrificio viene a dar la posibilidad al pueblo de acercarse al tabernáculo porque, aunque el Señor perdonó al pueblo, todavía estaba la deuda de por medio. El SEÑOR les estaba enseñando la labor de Mashiaj/Mesías en el servicio sacerdotal: pagar la deuda para que el pueblo pueda recuperar la relación que gozaba con el Señor.


Pero es importante: si al presentar la ofrenda se sigue con la misma mentalidad, de nada sirvió ese sacrificios. Fue la muerte de un inocente en vano.

El sacrificio nos habla del estado que la persona debe trabajar por mantener una vez que la deuda es saldada: sin defecto. Pero si la persona continua en sus mismos errores, en sus mismos caminos, en su mismo error y necedad y rebeldía, esa persona a menoscabado la sangre que se dio por pago. Por lo tanto le mostró al Señor que la misericordia que le fue extendida no le interesa y que la bondad del Señor no es preciada.

Si esto era así con el sacrificio, con la sangre de bueyes, ovejas y machos cabríos, ¿cuánto más con la sangre de Mashiaj/Mesías? Mucho del pueblo el día de hoy utiliza la gracia como pretexto para seguir sus viejas costumbre. A veces la diferencia es que menciona constantemente a Jesús. Pero su vida, sus costumbres, sus celebraciones, su apariencia sigue siendo igual que la de cualquier otro pecador que está en afrenta con el ETERNO. Una persona que se porta así pero dice ser seguidor de Cristo, solamente está despreciando la sangre del Cordero inmolado. Cuando una persona más que portarse como Israel, el Israel que el Señor quiere, se porta como egipcio o cananita: siguiendo a los dioses ajenos y sirviendo a los demonios, está pisoteando la sangre del SEÑOR. Y eso debe darse un giro antes de que sea tarde.


Tristemente el pueblo se asimila tanto, se sincretiza tanto que ya no hay diferencia entre los gentiles y el pueblo del Señor. Ya no hay un pueblo perdonado y que vive sin defecto en su vida. Al contrario, parece que todos los defectos que honra el mundo son su meta.


Como pueblo debemos recordar que el sacrificio que fue entregado por nosotros no solo nos da un estatus de salvos y justos y santos. NOS DA LA OBLIGACIÓN DE MANTENERNOS CON EL ESTATUS DE NUESTRO SACRIFICIO. Es decir, que debemos ser perfecto como Yeshúa: ningún hecho fuera de la Torah se encontró en Él. Solamente pureza, justicia y una vida sin defectos. Poner el pretexto de porque soy humano y tengo defectos por eso no lo logro y por eso soy imperfecto es una muestra clara de que el pecado sigue arraigado en el corazón del pueblo. Los altares a baal y las estatuas a asera siguen en los corazones y mentes del pueblo.

Si te enseñaron hace muchos años eso, aprende ahora esto: No es verdad, puedes ser perfecto como Mashiaj lo fue en su ministerio terrenal. Solo necesitas obedecer al SEÑOR en su Torah. Podemos ser perfectos en la medida que el SEÑOR lo espera y no en la medida que los hombres creen que es perfección (un estandar que juzgan debe ser muy alto, pero que ni por asomo se dignan a cumplir con pretextos).


Hoy es día de que realmente vivamos de acuerdo al estatus que nuestro SACRIFICIO nos dio después de entregarse por nosotros: sin defecto, sin nada que pueda ser reprochado.


"Hoy estamos un día más cerca del Regreso de Nuestro Amado Señor Yeshúa/Jesús".