Tzav V (5782-5783)

 

14 Después hizo que trajeran el novillo del sacrificio por el pecado. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del novillo del sacrificio por el pecado. 15 Moisés lo degolló, tomó parte de la sangre, la puso con su dedo sobre los cuernos del altar en derredor y purificó el altar. Derramó el resto de la sangre al pie del altar y lo santificó para hacer expiación por él.
16 
Entonces tomó todo el sebo que estaba sobre las vísceras, el sebo del hígado y los dos riñones con el sebo que los cubre, y Moisés los hizo arder sobre el altar. 17 Pero el resto del novillo —su piel, su carne y su estiércol— lo quemó en el fuego fuera del campamento, como el SEÑOR había mandado a Moisés.
18 
Después hizo que trajeran el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero. 19 Moisés lo degolló y roció la sangre por encima y alrededor del altar. 20 Después cortó el carnero en pedazos e hizo arder la cabeza, los pedazos y el sebo. 21 Lavó luego con agua las vísceras y las piernas, e hizo arder todo el carnero sobre el altar. Es holocausto de grato olor, ofrenda quemada al SEÑOR, como el SEÑOR había mandado a Moisés.


Levítico 8:14-21 (RVA2015)

No es una opción, no fue una recomendación de Rab Shaul el presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo. Es una realidad que si la persona no logra entender que debe ser así, fallará en cumplir su tarea y aun más, terminará alejandose más y más del Eterno


La expiación y el holocausto es algo que incumbe a todo mundo. No vamos a detallar mucho sobre estas dos ofrendas (ya lo estudiamos en shabat en la parasha vayikra'), sencillamente diremos que éstas nos hablan de Mashiaj Yeshúa y su obra de redención. La persona que presentaba la ofrenda experimentaba en carne una realidad espiritual única.


Para que Aarón pudiera iniciar su labor como ministro del Altar, así como sus hijos, le era necesario presentar estas ofrendas. Estas ofrendas implican no el perdón de sus pecados, sino la paga de su infracción que ya fue perdonada. Y, por otro lado, la otra ofrenda implica la entrega total de Aarón y de sus hijos al Eterno en servicio.

Al poner sus manos sobre ese par de animales ellos transferían su culpabilidad para ser pagada en esa vida. Así mismo ellos presentaban esa ofrenda encendidad para mostrar al Eterno que así como el lo requirió, ellos se abandonarían de todo por tal de servirle.


Toda persona que viene a los pies del Señor debe entender que se presentan en esta manera. No que vaya a desempeñar el rol de sumo sacerdote o de sacerdote de orden aarónico o que se vuelva un levita. Sino que al venir al Señor el ofrece una ofrenda por el pecado que es proporcionada por el Eterno ("Él se proveerá cordero para el holocausto"), Yeshúa. Y se ofrece una ofrenda más, que se consume toda: nuestra propia vida. Pablo menciona que presentemos nuestro cuerpo como ofrenda vida. Pablo utiliza la figura de la ofrenda elevada o la "ofrenda que sube" para decir que nuestra vida tiene que ser consumida por completo en el altar del Señor mostrandole que solo le servimos a Él. No hay parte de nosotros que se dedique a otro fin.


Esto es muy poético para muchos y es una gran aspiración vivir así. Sin embargo el día de hoy, el pueblo siempre apela a su ofrenda de pago por el pecado, pero no pasan a la ofrenda elevada. El pueblo hoy lo único que quiere es que su pecado le sea perdonado pero no que su vida sea un holocausto al Eterno.

Muchos anhelan y aspiran servir al Señor pero sin ofrecer sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable al Señor. Lo que quieren es dejarse llevar por este siglo y seguir su vida de gentilicio o vida gentil, pero quieren ser ministros del Señor. Esto no se puede. El Siervo del Señor sabe que debe privarse de mucho para lograr servir de manera correcta y santa. Así mismo debe ser con el restod el pueblo. Si somos parte de una nacion de sacerdocio santo, al igual que Aarón y sus hijos, debemos presentar nuestro ser como ofrenda elevada.


No es una opción, no fue una recomendación de Rab Shaul el presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo. Es una realidad que si la persona no logra entender que debe ser así, fallará en cumplir su tarea y aun más, terminará alejandose más y más del Eterno. Si el pueblo no alcanza su objetivo es porque no ha terminado de presentar su ofrenda elevada. Y es necesario si queremos lograr cumplir la meta de ser sacerdocio que interceda por las naciones y que las naciones de verdad quieran encontrarse con Mashiaj.

La Torah siempre nos va a aportar los lineamientos de como presentar nuestro ser como ofrenda y por lo tanto debemos recurrir a ella para lograr lo que Mashiaj nos encomendo ser y enseñar.


Este día, deja de poner pretextos y de negarte a la voluntad del Eterno. Si no deseas voluntariamente ofrecer tu cuerpo, absteniendote de todo lo que corrompe o lo que entorpece, como sacrificio vivo, entonces no estás apto para servir al Señor. Ni lo intentes en ese estado porque solo fracasarás y llevarás muchos a desviarse y a endurecer su corazón.

Pero también es cierto que nuestra labor es servir al Eterno, solo te queda: cambiar tu actitud para con Mashiaj y la Torah, aprender a entregar su ser en ofrenda elevada y capacitarte mejor como sacerdocio del Eterno. Solo así lo podrás lograr de forma correcta y efectiva. Deja la necedad hoy y vuelve a la senda antigua para que logres ser y representar de manera honrosa a la nación del sacerdocio del Eterno.


"Hoy estamos un día más Cerca del Regreso de Nuestro Amado Señor Yeshúa/Jesús"