Shemini IV (5782-5783)

 

12 Moisés dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar, que habían quedado:
—Tomen la ofrenda vegetal que queda de las ofrendas quemadas al SEÑOR, y cómanla sin levadura junto al altar; porque es cosa muy sagrada. 13 Han de comerla en un lugar santo, pues esto les corresponde para siempre a ti y a tus hijos, de las ofrendas quemadas al SEÑOR, porque así me ha sido mandado. 14 Comerán también en un lugar limpio, tú y tus hijos y tus hijas contigo, el pecho de la ofrenda mecida y el muslo derecho de la ofrenda alzada, porque estos les corresponden a ti y a tus hijos, de los sacrificios de paz de los hijos de Israel. 15 Con las ofrendas de los sebos que se han de quemar, traerán el muslo que será alzado y el pecho que será mecido, como ofrenda mecida delante del SEÑOR. Estos les corresponderán para siempre a ti y a tus hijos contigo, como el SEÑOR ha mandado.


Levítico 10: 12-15 (RVA2015)


El pueblo no quiere hoy que se le reprenda cuando se equivoca. La congregación hoy no quiere ser corregida, no queire ser instruida, no quiere crecer en el conocimiento que el Señor quiere que tengamos...lo que quiere es que le digan que todas sus idioteces son correctas y que todos sus berrinches son genuinos en santidad, y que sus enseñanzas escuetas, hirientes y poco fundamentadas en la Roca son la verdad.


El obrero es digno de su salario es lo que muchos predican. No solo los líderes sino también muchos miembros de la congregación. Pese a que es predicada la honra al Lider o al maestro por parte del pueblo, es al último que se respeta. Las ideas democráticas han enamorado a la congregación de tal forma que el líder no es alguien que va al frente y que guía a otros, sino un mísero empleado que a la mínima de cambios y de desagrado de los miembros termina expulado de la congregación. Otros, probablemente no los expulsan, pero les hacen la vida cansada para que ellos renuncien y se alejan. El complot de las ovejas contra el pastor revela la verdadera naturaleza de los congregantes: cabras salvajes e indómitas.


De las ofrendas de Israel, Aharon y sus hijos participaban. No porque fuera la cuota para poder dar el servicio o la "misa", sencillamente el Señor al hacerlos servidores del templo y los mediadores entre el pueblo y Él, participa de una parte. Pero esta parte es muy santa, solo se come en lugar santo y gente santa la comía. Es decir, lo que recibian era el sustento para que el sacerdote y su familia se mantuvieran en santidad. No se afanaban en cosas comunes o labores comunes. El Señor les proveyó y el pueblo entendía que si querían seguir aprendiendo y andando en santidad tenían que cuidar a los sacerdotes que el Señor había ungido.

El sacerdote más que un empleado del pueblo o un asalariado de Israel, era un maestro que compartía la mesa con el Señor todo el tiempo. Así como él, su familia y las lineas sacerdotales. El mediador de Israel no se ocupa de cosas comunes, sino solo de ministrar ante el Padre. Eso es sombra y figura de Mashiaj.


Pero ¿qué hace el pueblo con sus líderes? ¿Qué hace con los que pastorean sus almas? ¿Qué dignidad se le da al siervo en turno? A los buenos los pisotea y se encarga de despedazar a sus familias y a los asalariados y que consumen a las ovejas poco a poco los deidifican. A las personas que se erigen así mismos como líderes y que los acercan más a la idolatría que al Señor los tienen en altísima estima. Pero al siervo que expone la Escritura, que expone la Torah y busca que el pueblo encuentre a Mashiaj en ella y que obedezca mejor sus cláusulas se le tilda de loco, se le mesnosprecia, se le juzga y se le abandona a su suerte.

Israel queremos que nos pastoreen y nos enseñen los grandes "misterios" de la Torah y Brit Jadasha (Pacto renovado), pero despreciamos y humillamos a los maestros que de verdad el Eterno nos ha entregado. El pueblo es vil. Un predicador dijo una vez: "Ustedes exigen filetes de la Escritura, pero solo dan para frijoles...".


En la época de Josías Melej (el rey Josías) el sacerdocio dejó de ministrar porque el pueblo se había entregado a su maldad y habían abandonado al Señor y el servicio en el Templo. Como resultado el sacerdocio tuvo que poner sus manos al arado y al cayado para poder mantenerse con vida. El pueblo despreció al Eterno y a sus siervos. Para Josías era un desastre porque el pueblo iba camino a la Ira del Eterno y reprendió al pueblo al leerles la Torah y hacerles ver que su corazón se volcó hacia sus propios intereses.

Sin embargo el pueblo hoy parece no importarle. Los siervos del Señor son minimizados y su autoridad es mermada gracias a los encantos gentiles de la democracia, la cual se usa como pretexto para que cada uno haga según su propio parecer. El pueblo no quiere hoy que se le reprenda cuando se equivoca. La congregación hoy no quiere ser corregida, no queire ser instruida, no quiere crecer en el conocimiento que el Señor quiere que tengamos.

En cambio, lo que quiere es que le digan que todas sus idioteces son correctas y que todos sus berrinches son genuinos en santidad, y que sus enseñanzas escuetas, hirientes y poco fundamentadas en la Roca son la verdad.


El liderazgo que el Eterno levanta es necesario y el pueblo, nos guste o no debemos respetarlo. Darás honra a los jueces de tu pueblo, darás honra a los pastores y Maestros que te acercan al Eterno. Tendrás en alta estima a quien de verdad te instruye en la Torah del Señor y no en los lineamientos de una denominación, movimiento, partido o filosofía.


Los pretextos de muchos son "¿cómo identifico a buen pastor si todos son humanos? ¿Cómo saber si no es un asalareado? ¿Cómo sujetarme cuando no predica como espero?". El pueblo perece por falta de conocimiento y cava su propia tumba al despreciar el conocimiento que viene de lo alto. Cuando como pueblo aprendas a vivir en justicia y respetes al Eterno y te intereses por su Palabra de Verdad, por su Torah, por las palabras de sus profetas, por las palabras de Mashiaj y sus apóstoles, cuando lo tomes en serio y de verdad hagas obras de justicia, entonces podrás identificar un buen líder y sabrás que sigues al Eterno.


No solo el líder tiene el trabajo de vivir en santidad. Tu también si quieres que el Señor te instruya más y te edifique a través de sus siervos. No los menosprecies, no los juzgues severamente. Hazlos participes de tus bendiciones, deja que el Señor te ministre y te reprenda y te restaure también por boca de ellos, de los que relamente te están alejando de idolatría, divisiones, inmundicia, fornicaciones. Si un líder te enseña a honrar a tus padres y el shabat del Señor, ese líder está vestido de dignidad. No te olvides de ellos, porque ellos dan cuentas de cada uno de nosotros como pueblo. Aprende de todo lo que es bueno y justo y santo de sus vida.


"Hoy estamos un día más Cerca del Regreso de Nuestro Amado Señor Yeshúa/Jesús"