Resumen de la Parashá Pekudei “Cuentas de”
Torah: Éxodo 38:21 – 40:38
Haftará:
1 Reyes 7:51 - 8:21
Brit
Jadashah: Hebreos 8:1-13
La
parashá Pekudei generalmente se ve unida a Vayakhel pero debido a este año en
especial, podemos analizarla en profundidad en un estudio aparte.
La porción inicia con Betzalel (Bezaleel) y
Oholiav (Aholiab) que, bajo la supervisión de Itamar hijo de Aharon, le daban
cuentas a Moshé con respecto a lo utilizado de la ofrenda del pueblo y cada una
de las hechuras, labrados y confecciones para esta gran obra. La Torah registra
una gran cantidad de material preciado para construir el arca, la mesa del pan
del rostro, la menorah, y los altares de oro y bronce y sus utensilios. De
igual forma las cuenta de cómo se confeccionó la vestidura sacerdotal cerrando
esta descripción con la tiara y la placa: Santidad a Y’hováh.
Finalmente, se entregan las cuentas respecto a
la tienda, las cubiertas y el atrio. Toda obra siempre descrita para testimonio
de las generaciones: como Y’hováh había mandado.
Moshé
se vio complacido de que el pueblo en lugar de desviarse a sus propios
propósitos se dedicó en cuerpo y alma a seguir sus instrucciones. Satisfecho de
que el pueblo obedeció finalmente al Eterno los bendijo.
Seguidamente el Señor le indica a Moshé que la tienda tiene que
levantarse el día primero del primer del mes. Recordando lo que anteriormente
dijo el Eterno que el primer mes para nosotros como pueblo será el llamado Aviv
(a causa del trigo “aviv” o listo para empezar a espigarse).
En
ese día Moshé levantó o hizo levantar el tabernáculo bajo sus instrucciones
cual arquitecto y perito de la obra. Al colocar cada uno de los elementos los
ungió y así dedico al Eterno.
Finalmente levantó el patio o atrio del tabernáculo y se puso la cortina
de la entrada. Una vez finalizada la construcción, el Eterno bajó sus pies del
Sinaí para venir a llenar esa casa portátil, esa morada móvil. Su Gloria y
Majestad, su Justicia y Amor vino a llenar el lugar de tal forma que ni aún
Moshé podía entrar a la casa.
¡Que sorprendente muestra de amor nos dio el
Eterno! Él está cercano y se mueve entre su pueblo. A la vez nadie puede
acercarse cuando quiera y mucho menos como le dé la gana. El venir a la Tienda
de Reunión, el pueblo debe recordar que el Eterno incontenible por los cielos
de los cielos se limita a sí mismo para poder estar con nosotros. Pero esa
grandeza aún se hace sentir para temor reverente de quien le busca.
Al
igual que el tabernáculo, Yeshúa haMashiaj Ben Elohim, ben David tomo una
tienda movible para que en esa habitara la plenitud de la deidad. ¡Qué muestra
de amor del Eterno!, envía a su hijo unigénito y primogénito para que al igual
que en el Sinaí, el pueblo vuelva a sentir la llenura de Elohim en sus vidas.
Finalmente Y’hováh le indicaba al pueblo cuando marchar y cuándo
detenerse y cuánto tiempo debería permanecer acampando en un lugar. A la orden
del Eterno como cabeza toda la congregación, que trabajó de manera santa y
correcta el tabernáculo, cual cuerpo se mueve siguiendo y creyendo en la
dirección que indicaba la cabeza.