Pekudei VII (5782-5783)

 

17 Y el tabernáculo fue levantado el primer día del mes primero del segundo año. 18 Moisés hizo levantar el tabernáculo y asentó sus bases, puso sus tablones, colocó sus travesaños, levantó sus pilares, 19 extendió la tienda sobre el tabernáculo y colocó la cubierta encima del tabernáculo, como el SEÑOR había mandado a Moisés.
20 
Después tomó el testimonio y lo puso dentro del arca. Colocó las varas en el arca, y encima de ella puso el propiciatorio. 21 Introdujo el arca en el tabernáculo, puso el velo de protección y cubrió el arca del testimonio, como el SEÑOR había mandado a Moisés.
22 
Después puso la mesa en el tabernáculo de reunión, en el lado norte del tabernáculo, fuera del velo. 23 Colocó sobre ella en orden el pan delante del SEÑOR, como el SEÑOR había mandado a Moisés.
24 
Colocó el candelabro en el tabernáculo de reunión, frente a la mesa, en el lado sur del tabernáculo. 25 Luego encendió las lámparas delante del SEÑOR, como el SEÑOR había mandado a Moisés.
26 
Luego colocó el altar de oro en el tabernáculo de reunión, delante del velo. 27 Y quemó sobre él incienso aromático, como el SEÑOR había mandado a Moisés.


Éxodo 40:17-27 (RVA2015)

¡Que nuestros oídos estén abiertos a las indicaciones del Arquitecto y nos movamos a construir como Él lo espera de nosotros!


  Moshé/Moisés es mencionado varias veces en la porción porque él era el Arquitecto de la obra del Mishkan/Tabernáculo. Pareciese que el Arquitecto no hace mucho, solo diseñar y realizalos los planos de la construcción y ya. Pero la verdad es que no es poca cosa, ¿cierto? Pero su trabajo es más complejo de lo que parece. Quien da la cara por el resultado final del Tabernáculo ante el SEÑOR es Moshé/Moisés. Si alguna cosas no estaba bien diseñada y terminaba arruinando la estructura del Mishkan, Moshé era quien respondía por ello.

Es por eso que en algunos momentos la Torah menciona que Moshé hizo, Moshé levanto, Moshé puso. Sabemos que el pueblo ayudó a levantar las carpas, estirar las cuerdas, a posicionar la fuente. Pero quien marcaba el ritmo y los tiempos para elevar cada cosa, era Moshé. Todo con el fin de que no solo la construcción y confección fuera como el modelo del monte, sino que el orden de levantarlo igualmente fuera como el que recibió Moshé por parte del Señor.

La tarea o el propósito de la Torah o la Ley del Señor es mostrarnos el orden en el que debemos levantar nuestra Tabernáculo personal: santidad. Moshé se preocupó por dirigir al pueblo para que anduvieran en pasos correctos delante del Señor.


El Señor Yeshúa, en su ministerio terrenal hizo exactamente lo mismo: llevar al pueblo por los pasos correctos para levantar un templo que no tuviera nada corrupto. Él levantó el Templo en 3 días, es decir, su cuerpo. Su cuerpo era la tienda donde habitaba la plenitud de la deidad. Y así lo hizo. Y al levantarse no solo cumplió sus palabras, sino que nos estaba mostrando a cada creyente, a cada uno de los que conformamos Israel como levantar nuestro propio Tabernáculo. Yeshúa es el arquitecto y constructor (Hebreos 11:10) de la obra en nuestras vidas. Pero esto no quiere decir que Él esta diseñando, supervisando y paleando la "mezcla" y acarreando ladrillos. Él es el supervisor de. Efectivamente hay labores que solo le corresponden al Arquitecto, pero hay labores que le corresponde al pueblo obedecer, poner su esfuerzo. Y es aquí donde mostramos lealtad al Señor.


El "Arqui" está dando instrucciones día a día. Está esperando que el pueblo pongamos manos a la obra. Pero ¿Será que Él recibe respuesta de nosotros como lo espera? Alguien una vez dijo: "es que yo voy a amar al prójimo como el Señor me lo vaya indicando". La pregunta obligada es ¿cómo será eso? -Cómo Él me lo diga- puntualizo. La verdad es que no sabe como amar a su prójimo esta persona porque no está siguiendo las indicaciones del Arquitecto. Espera que Él mismo venga y le diga: "Así se agarra la cuchara y así se aplica la mezcla al muro" pero que no te suelte la mano, básicamente que Él te mueva. Pero esto no es compromiso, es pereza y un trabajador de la construcción así solo tiene un destino: ser despedido por inservible.

El pueblo, en su mayoría, no puede seguir las instrucciones del "Arqui" por una razón: No ha visto el plano, no ha visto el modelo que estaba en el Sinaí. Es evidente que no sabe como seguir las indicaciones de Yeshúa y por lo tanto tiene que inventarse cosas como "La ley de Cristo que es diferente a la del Sinaí", cuando se trata de la misma. No está interesando en obedecer, en seguir la voluntad del Señor. Se han cambiado los planos del Señor por los planos que el hombre se forma a raíz de no recurrir a los del Señor. Como consecuencia el pueblo levanta templos más parecidos a los de diana, atenea, baal y asera más que al templo del Señor. Y esto es una tristeza, porque en nombre del amor al Señor se le ofrece un edificio mal simentado y poco parecido a lo que Él indicó (Mateo 7:24-27). Donde dice shabat el pueblo construye domingos, donde dice moedim (las convocaciones del Señor que no es más que el calendario profético de los tiempos finales) construyen celebraciones diversas y ajenas a la nacionalidad que nos dio Yeshúa, donde dice no comas esto porque te lo ordeno se construyen menús diversos con todo lo que el dijo "no comerás". Cuando dice "esto es varón y mujer" se construye una familia lejos del diseño original. Y la lista se hace larga.


Si lo dijo el Señor lo creo y si está en la escritura lo hago y lo enseño. Ésto debería ser el pensamiento del pueblo para con el Señor. Esto debe ser nuestro pensamiento para marcar la diferencia al resto del mundo. Que ellos vean que todos construyen templos a sus dioses, pero nuestra construcción es al Señor Eterno de los ejercitos.


¡Que nuestros oídos estén abiertos a las indicaciones del Arquitecto y nos movamos a construir como Él lo espera de nosotros!


"Hoy estamos un día más Cerca del Regreso de Nuestro Amado Señor Yeshúa/Jesús"