Pekudei V (5782-5783)
1El SEÑOR habló a Moisés diciendo: 2 “El primer día del mes primero[a] harás levantar la morada, el tabernáculo de reunión. 3 Pondrás allí el arca del testimonio y la cubrirás con el velo. 4 Meterás la mesa y la pondrás en orden. Meterás también el candelabro y encenderás sus lámparas. 5 Pondrás el altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y pondrás la cortina a la entrada del tabernáculo.
6 “Después pondrás el altar del holocausto delante de la entrada de la morada, el tabernáculo de reunión. 7 Colocarás la fuente entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás agua en ella. 8 Finalmente pondrás el atrio alrededor y la cortina a la entrada del atrio.
9 “Luego tomarás el aceite de la unción, y ungirás el tabernáculo y todo lo que está en él. Así lo consagrarás junto con todos sus utensilios, y será santo. 10 Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios. Así consagrarás el altar, y el altar será santísimo. 11 Asimismo, ungirás la fuente y su base, y la consagrarás.
12 “Después harás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua. 13 Vestirás a Aarón con las vestiduras sagradas, lo ungirás y lo consagrarás, para que me sirva como sacerdote. 14 Luego harás que sus hijos se acerquen, los vestirás con las vestiduras 15 y los ungirás como ungiste a su padre. Así me servirán como sacerdotes. Su unción les servirá para un sacerdocio perpetuo a través de sus generaciones”.
16 Moisés hizo conforme a todo lo que el SEÑOR le había mandado; así lo hizo.
Éxodo 40:1-16 (RVA2015)

El pueblo terminó de construir y confeccionar toda la obra para el tabernáculo. Esto significa que ya está todo listo y que el Señor ya está entre nosotros y ya podemos avanzar a la tierra de la promesa. Sí y No. Sí está la presencia del SEÑOR. No está listo aún. Vemos que la instrucción del SEÑOR fue: "En el més primero, en el día primero levantarás la morada y pondrás cada cosa dentro". Es decir, levantalo y ponlo todo en orden. Después de eso fue ungido el Tabernáculo y posteriormente se procedió a vestir a Aaron y sus hijos como sacerdotes, ungirlos y que iniciaran su servicio.
Antes de servir al ETERNO debemos poner nuestro tabernáculo en orden. En muchas ocasiones queremos levantarlo cuando todavía faltan muchos detalles: faltan las basas de los pilares, no hemos puesto la cortina del lugar santísimo, no le hemos puesto agua a la pila de bronce, el altar está sin rejilla. Hay detalles que la Escritura nos exige ya que el ETERNO lo espera de nosotros. Si esos detalles no se arreglan y se ponen en orden pronto, no habrá servicio sacerdotal. Es decir, no podremos servirle al SEÑOR.
Muchos tienen el noble deseo de servir al SEÑOR, pero lo quieren hacer en sus actuales circunstancias: sin haber cambiado nada para ÉL, solo esperando a que "el SEÑOR me cambie", sin hacer lo que Él nos dice como un buen Moreh (otra palabra para Maestro). Moreh es el que señala por donde ir, da la instrucción y deja al alumno hacerlo, porque es así como el aprende. El Señor no te mueve con hilos para que cambies. Él te señala por donde ir para que tu lo hagas. Tu mérito consta de hacer lo que Él te señala que esta correcto. Pero si no le quieres poner atención a su cátedra y corrección, ¿cómo quieres cambiar? y si no cambias ¿cómo esperas que te utilice si tu vieja naturaleza predomina y el templo del Espíritu Santo es un desorden sin pies ni cabeza?
Somos nación santa. Y esa santidad implica un orden. Un orden como el SEÑOR lo estipula. El shaliaj/apostol Pablo nos dice que todo lo que se haga debe ser decentemente y con orden (1 Corintios 14:40). Pablo está tratando un asunto de servicio y edificación tanto para la congregación como para aquellos que van a escuchar por primera vez. Profetizar y el don de lenguas es un asunto real dentro de la congregación, pero esto debe realizarse con decoro y con el orden que el SEÑOR estipuló. Pablo está diciendo que todos deben estar en orden para que ese servicio sea edificante, de lo contrario solo es para alabanza propia. No hay mayor desperdicio que gastar las energías en intentar servir al SEÑOR sin poner nuestra casa en orden. Y esto no solo se trata de querer tener a raya a esposa e hijos, sino uno mismo ponerse a raya, bien alineado al SEÑOR primeramente.
No podemos servir al SEÑOR sin poner primero en orden nuestra vida. Y tampoco es una opción de nosotros como pueblo pensar en "entonces no lo haré porque todavía no estoy en orden con el Señor y me cuesta mucho trabajo hacerlo". No es correcto servir sin poner en orden nuestra vida y tampoco es una opción tirar la toalla porque es difícil. ¡TIENES QUE SERVIR AL ETERNO, ASI QUE APRESURATE A PONER TU VIDA EN ORDEN!
Y ¿Cuál es ese orden? Maridos, amad a vuestras mujeres como Mashiaj/Cristo/Mesías ama a la congregación de justos. Mujeres respeten a sus maridos en todo. Hijos obedeced EN EL SEÑOR a vuestros padres. Padres NO PROVOQUEIS a ira a vuestros hijos. Padres enseñen el camino correcto a sus hijos con su ejemplo: sean santos, amoroso, no dejandose llevar por su ira o emociones sin freno. Cuiden su hablar y su andar. Cuiden su pensar porque saldrá a la luz cuando menos lo imaginen. Sigan las indicaciones de la Torah ya que es santidad para el que es salvo. Ama al Señor tu Dios, ama a tu prójimo como te amas a ti. Ama al SEÑOR y, ámate y valórate como el Señor te ve, para que sepas honrarlo en todo y sepas amar a tu prójimo. Honra a tus padres solo porque eso es bueno y justo delante del Señor. SE TU EL PRIMERO EN DAR EL PASO Y NO ESPERES QUE FULANO O PERENGANO LO DÉ. Y mucho más que debes ver en la Torah del Señor. Amar al SEÑOR es buscarlo en el día que Él mismo desde la fundación del mundo santificó y bendijo: Shabat.
Muchas cosas a lo largo de estos años las hemos aprendido de una forma. Y la verdad es que no han funcionado del todo. La Torah fue diseñada para poder hacer que funcionen del todo. Recurramos a la misma y démosle orden a nuestra vida, a nuestro templo. Así, entonces, podremos servir correctamente al Señor y alcanzar más almas para que sean integradas a su pueblo. Es momento de que veas tu vida. No todo está perdido. Pero si hay mucho que ordenar y hoy que tenemos la oportunidad hagámoslo. Olvidate del dolor del pasado. Olvídate de los errores de ayer, construye muchos aciertos hoy delante del Señor. Permítete que sane tu corazón de esas frustraciones, complejos y vergüenzas. Que tu templo personal sea uno conforme al lineamiento mostrado en el Monte para que cuando sea el momento de servir al ETERNO, tu servicio sea uno santo, justo y efectivo y agradable a Él.
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