Pekudei I (5782-5783)
21 Estas son las cantidades de materiales usados para el tabernáculo, el tabernáculo del testimonio, que por orden de Moisés fueron escritas en un registro por los levitas, bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
22 Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todo lo que el SEÑOR había mandado a Moisés, 23 junto con Oholiab hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, quien era artífice, diseñador y bordador en material azul, en púrpura, en carmesí y en lino.
[...]
1Hicieron las vestiduras tejidas de material azul, de púrpura y de carmesí, para servir en el santuario. Hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, como el SEÑOR había mandado a Moisés.
Éxodo 38:21 - 39:1 (RVA2015)

Todo lo que hacemos ante el ETERNO queda registrado ante Él. Es decir, que nada de lo que hacemos o dejamos de hacer queda desapercibido delante de Él. Todo lo que hacemos queda registrado en los libros del ETERNO para testimonio nuestro. Dijo Juan que en aquél día los libros de las obras se abrirán y cada persona dará cuentas por lo que hizo (Apocalipsis 20:11-15) e incluso los creyentes daremos cuenta de lo que hicimos sea bueno o malo (2 Corintios 5:1-10). El SEÑOR no pierde ni un solo detalle de lo que hacemos. Para el creyente es reconfortante ya que todo lo que hacemos es visto por Él y dará testimonio de lo mucho que le ha agradado.
Mucha gente se queja de que sus esfuerzos son tenidos en poco por otros. Tristemente en la congregación del SEÑOR se ha vuelto una conducta normal exigir al hermano lo que no se da. Se ha vuelto una costumbre señalar las "faltas" y destruir a los hermanos más que fortalecerlos para crecer. Esto hace que muchos se vayan. ¿Para qué estar en un lugar donde solo se busca enfatizar los errores y los logros son puestos por tierra? La congregación más que incentivar a otros a que sus obras sean las buenas que el SEÑOR preparó de antemano, los consumen y los inyectan de ese terrible veneno llamado amargura y apatía para con el ETERNO. Y así muere su amor por el SEÑOR.
Otros tantos se van de las congregaciones porque no reciben el reconocimiento que esperan de parte de la congregación. Eso les es desmotivante. "Es preferible no hacer nada a estar regalando mi esfuerzo a esta caterva de malagradecidos e hipócritas". Y así lo que puede aportar a la obra para marcar la diferencia, para dar testimonio como los profetas, se pierde por causa de la amargura y egoísmo.
El pueblo se ha olvidado que el SEÑOR ETERNO ve cada detalles, cada sentimiento, cada acción, escucha cada palabra y sobre ella dará su pago. Y las obras que son registradas para el día del tribunal de Mashiaj/Mesías ¿serán obras agradables, obras de memoria honrosa delante del ETERNO?
Toda esta amargura y esta decepción y esta deserción en la congregación tiene su raíz en una sola cosa: Alejarse cada vez más de lo mandado por el SEÑOR. "Mi pueblo perece por falta de conocimiento, y porque dejaron mi Ley" (Oseas 4:6). El pueblo busca satisfacer su deseo de ser reconocido, de ser visto como la cerecita que corona el pastel. Y al sentirse frustrado por no serlo, transmite su veneno de amargura a otros y los destruye.
El Pueblo se ha olvidado que es el SEÑOR quien exhalta y eleva a los justos, a los que sufren por su causa, a los que padecer por causa de la sana doctrina. El ETERNO no exalta a aquellos que obran en contra de sus mandatos. El SEÑOR no reconoce a aquellos que han dejado de amarle para amarse a sí mismos.
Como pueblo debemos recordar nuestro primer Amor y volver nuestros ojos al SEÑOR y su Torah. Actuemos justamente y dejemos que sea el SEÑOR quien reconozca nuestros esfuerzos. Y trabajemos para que los esfuerzos de los que de testimonio, el ETERNO, sea porque hicimos obras justas como Él y como nuestro Amado Mashiaj nos encomendaron, y que no sea un testimonio de que le ofendimos con rebeldía y absurda necedad.
Esforcémonos por hacerlo mejor y por alentar a nuestros hermanos más débiles que a pesar de las situaciones o la malas caras sigan adelante. No nos olvidemos que los creyentes maduros en verdad ayudan a los pequeños, débiles y quebrantados a crecer. Los que se creen "maduros" solo consumen a los pequeños y débiles de un solo bocado.